miércoles, agosto 29, 2018

Atrasados por nuestras propias manos.



jueves, agosto 09, 2018

La salida del Ministro.

lunes, julio 23, 2018

La respuesta del ministro.

lunes, julio 02, 2018

Después de la pubertad y antes de la madurez.

El nivel de edad que se estima para la adolescencia va entre los 10 a 24 años. Un periodo que es variable, dependiendo dónde está el individuo desarrollándose. Si está en una sociedad que le faltan elementos modernos, formación e información global, la adolescencia será corta (entre los 12 a 20 años) Si por el contrario se encuentra en una sociedad llena de elementos tecnológicos, sociales, culturales y democráticos, su pasada por la adolescencia será más larga y con dificultades para ajustar su vida.
Al referirnos a sociedades privadas de elementos modernos o formación e información global, por una parte, hay que distinguir a las comunidades y cuantos grupos sociales aún no están conectados a la Internet y aún mantienen estructuras antiguas consolidadas. En ellas las personas que están pasando por la adolescencia no están expuestos al orden -desorden podríamos interpretar- e investigación que hoy se estila en nuestras sociedades de estos tiempos.
Siendo así, nuestros adolescentes que están en la etapa de recepción de la información, discusión de los temas que los involucran, carácter en las causas que piensan justas y lucha contra las injusticias, comienzan a dar síntomas de rebeldía: desobediencia, insubordinación, indisciplina, insurrección, revolución y sedición.
Nos cabe como sociedad hacer un mea culpa o una aceptación del trastorno en la información al que estamos afectos. Lo que antes fue una pura y santa verdad, hoy se está transformando en una vil y torcida realidad. Lo que en la niñez ignoramos y lo que en la madures aceptamos, en la adolescencia se convierte en un dilema vital para plantearse el mundo y tener el relato necesario, ante nuestros pares. Obviamente los padres, que son los adultos más cercanos, reciben la carga más potente de las señales de la rebeldía.
El adolescente llega a tal punto que se convierte hasta el enemigo de las buenas prácticas alcanzadas por los adultos, establecidas por la realidad aceptada. Encarna la revolución de los actos, llamando a sus iguales y menores a tomar una actitud sublevada, en cada momento que se puede realizar ésta. Claro está que, dependiendo de sus valores y nociones, puede manifestarse una actitud simple de desobediencia o, en casos extremos, una compleja condición de rebelión: desobediencia constante y/o envidia incontrolable.
Sin embargo, toda esta potencial situación de la adolescencia rebelde, es posible revertir con una comunicación adecuada y acciones preventivas –hemos de estar conscientes de la sociedad a la cual pertenecemos-. Hay que recordar que estamos en la era de las comunicaciones y de los derechos plenos de las personas; a parte de pertenecer a una sociedad moderna y plenamente conectada. Ahí, en aquellas condiciones recientes de sociedades actuales los padres, progenitores y/o tutores, se han de poner a la par con los elementos que impresionan a la juventud y esperan ser usados para llegar a estos jóvenes híper conectados y desobedientes.

Héctor Samuel Quijada Olguín.
Periodista.
Mediador.

jueves, mayo 24, 2018

Guiar por la Internet.



lunes, febrero 26, 2018

Mejorar la educación por el acceso a las conexiones.

La educación puede tener lecturas distintas y disímiles: Los chicos de bajos recursos (limitados accesos, malas aulas, malos profes y mala base) versus los que tienen un poderío cuantioso para no errar el camino y verse con los conocimientos, la enseñanza y la sabiduría a su disposición (plataforma, entorno y conexiones).
Pueden ser los recursos y/o entornos… También el nivel docente y hasta la calidad del alumnado son elementos que la ecuación contiene, pero… Hay una condición que se descubrió, solamente, con las necesidades cubiertas, hasta cierto punto, por las nuevas tecnologías.
La nivelación más grande, nunca antes observada, fue el acceso al conocimiento a través de las TIC’s y hoy se puede obtener comprensión de casi todo. En el caso de la educación y el repaso constante de las operatorias de las materias, ya está ordenado por sitios web nacionales. Yo lo llamo Reforzamiento Digital. No obstante, aún persiste el desconocimiento y el no aprovechamiento de esta poderosísima capacidad, ya disponible en Internet. Al parecer, hay algo que se debe corregir para hacer más nivelada la situación en la educación.
El año pasado, se descubrió que las conexiones en los colegios estaban por debajo de todos los niveles que: ya tienen las conexiones hogareñas, las conexiones empresariales y, en las profesionales, hay un abismo en el flujo de los bits.
El ofrecimiento más grande que puede hacer un estado benefactor –en los tiempos digitalizados- a sus hijos, en etapa escolar, es el acceso al conocimiento y reforzamiento, en igualdad de condiciones, de 7° básico a 4° medio.

Héctor Samuel Quijada Olguín.
 
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